Veinte mil leguas de viaje submarino
Julio Verne · 1870
¿Preferís escucharlo?
Escuchá «Veinte mil leguas de viaje submarino» gratis con una prueba de Audible.
Antes de que existieran los submarinos de verdad, Julio Verne ya había imaginado el Nautilus: una nave capaz de recorrer los océanos del mundo con una tecnología que en 1870 sonaba a fantasía pura. Veinte mil leguas de viaje submarino no es solo una novela de aventuras: es uno de los textos fundacionales de la ciencia ficción moderna, escrito décadas antes de que la palabra “submarino” significara lo que significa hoy.
Por qué lo recomienda Richard Branson
Este libro está en la lista de “70 must-read books” que Richard Branson publicó en el blog de Virgin (virgin.com) en abril de 2017. Branson, que además de empresario es un aventurero declarado —globos aerostáticos, récords en el mar, turismo espacial con Virgin Galactic—, tiene una conexión evidente con una historia que va de océano en océano detrás de lo desconocido. No sorprende que un clásico sobre explorar los límites de lo posible haya quedado marcado en la memoria lectora de alguien que construyó su carrera desafiando esos mismos límites.
De qué trata
La historia sigue al profesor Pierre Aronnax, capturado junto a sus compañeros por el enigmático capitán Nemo a bordo del Nautilus, después de que el mundo confundiera a la nave con un monstruo marino. Desde ahí, la novela se convierte en un recorrido por los fondos oceánicos: arrecifes de coral, la Atlántida, calamares gigantes y paisajes submarinos descritos con un detalle científico que todavía asombra. Nemo, con su pasado misterioso y su rechazo furioso a la civilización de la superficie, es uno de los personajes más complejos que escribió Verne.
Ciencia ficción antes de que existiera el género
Lo notable de esta novela es cuánto se adelantó a su época: Verne investigó a fondo la ciencia de su tiempo para imaginar una tecnología submarina verosímil, y varios de sus detalles —desde la propulsión eléctrica hasta los trajes de buceo— anticiparon inventos reales. Es un ejemplo temprano de cómo la ficción puede empujar a la ciencia, y no al revés.
Para quién es
Para quienes disfrutan de las aventuras clásicas con una capa de asombro científico. Para lectores de ciencia ficción que quieren volver a la raíz del género. Y para cualquiera que alguna vez soñó con lo que hay debajo de la superficie del mar.
Edición en español: Veinte mil leguas de viaje submarino, Alianza Editorial (traducción de Miguel Salabert).