La casa Rusia
John le Carré · 1989
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Para cuando John le Carré publicó La casa Rusia, en 1989, el Muro de Berlín estaba a meses de caer y el mundo del espionaje que él mismo había inmortalizado empezaba a volverse obsoleto. Esa bisagra histórica está en cada página: ya no es una novela sobre la certeza ideológica de la Guerra Fría, sino sobre lo que queda cuando esa certeza se resquebraja. Es, también, una de las historias de amor más extrañas que escribió le Carré.
Por qué lo recomienda Malcolm Gladwell
En su entrevista de 2016 en The Tim Ferriss Show, Gladwell recomendó este libro junto a otro de le Carré como la mejor puerta de entrada al autor: “Deberías leer este o ‘La chica del tambor’” (traducción de “You should read through [this book] or ‘The Little Drummer Girl’”). No eligió uno por sobre el otro: para Gladwell, cualquiera de los dos sirve para entender por qué le Carré es, según él, uno de los grandes novelistas en lengua inglesa del siglo XX, más allá del género de espionaje en el que suele encasillarse.
De qué trata
Barley Blair es un editor inglés de segunda línea, bebedor, jazzero, sin ambición aparente, que de pronto recibe un manuscrito clandestino sacado de Moscú por Katya, una editora soviética que actúa como intermediaria. El manuscrito contiene información que podría cambiar el equilibrio de poder nuclear entre las superpotencias, y detrás de él está Goethe, un físico ruso desilusionado dispuesto a jugarse la vida para exponer las mentiras del sistema militar soviético. Los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses reclutan a Blair —el hombre menos preparado para la tarea— para hacer de contacto, y lo que empieza como una operación de espionaje se convierte también en una historia de amor con Katya, con lealtades que ya no responden a ninguna bandera.
Espías sin certezas
Lo que distingue a La casa Rusia de la novela de espías clásica es que nadie sale ileso moralmente: ni los servicios occidentales, retratados con el mismo cinismo burocrático que los soviéticos, ni Blair, que tiene que elegir entre la lealtad a su país y la lealtad a las personas de carne y hueso que lo rodean. Le Carré usa el espionaje como excusa para preguntar qué significa la verdad cuando todas las instituciones mienten un poco.
Para quién es
Para lectores de espionaje que buscan algo más literario que Ludlum o Forsyth, y para cualquiera interesado en el final de la Guerra Fría contado desde el costado humano, no geopolítico, del conflicto.
Edición en español: La casa Rusia, Booket (traducción de Adolfo Martín).