La buena tierra
Pearl S. Buck · 1931
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Antes de que Pearl S. Buck ganara el Nobel de Literatura, ya había escrito la novela que le explicó a millones de lectores occidentales cómo se vivía —y se sobrevivía— en la China rural de principios del siglo XX.
Por qué lo recomienda Oprah Winfrey
Oprah eligió La buena tierra en septiembre de 2004, retomando una línea que ya había explorado con otros clásicos ganadores de premios mayores: llevar a su audiencia hacia libros con reconocimiento crítico indiscutido —esta novela ganó el Pulitzer en 1932— pero que muchos lectores tenían pendientes desde la secundaria. La historia de Wang Lung, un campesino que empieza sin nada y construye una fortuna basada en la tierra, ofrecía además algo que Oprah valoraba: una épica familiar con preguntas universales sobre la ambición, el matrimonio y lo que el dinero cambia en las personas.
De qué trata
Wang Lung se casa con O-lan, una esclava de la casa de los Hwang, sin más expectativa que tener una compañera de trabajo. Juntos cultivan la tierra con una dedicación casi religiosa, sobreviven una hambruna que los obliga a mendigar en la ciudad, y con el tiempo acumulan tierra y riqueza hasta comprar la propiedad de la familia que antes esclavizaba a O-lan. Pero a medida que crece la fortuna de Wang Lung, también crecen su distancia de la tierra que lo hizo rico y su desprecio por la mujer que lo acompañó en lo peor.
La tierra como la única verdad
El título no es casual: para Buck, la tierra es lo único que no miente, lo único que da en proporción exacta a lo que se invierte en ella. Todo lo demás —el dinero, el estatus, los concubinas que Wang Lung suma cuando se vuelve rico— es una distracción que lo aleja de lo que realmente sostuvo a su familia. Es una crítica silenciosa a la manera en que la riqueza corrompe la memoria de dónde viene alguien.
Para quién es
Para lectores de sagas familiares con trasfondo histórico fuerte, y para quienes quieran una puerta de entrada a la literatura ambientada en China sin ser una autora china (una limitación real de la novela, que vale la pena tener presente al leerla). También para fans de La buena tierra como retrato de una economía agraria que ya no existe.
Edición en español: La buena tierra, Alianza Editorial (traducción de Elizabeth Mulder).