The Complete Calvin and Hobbes
Bill Watterson · 1985
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Calvin es un nene de seis años con una imaginación que no conoce límites; Hobbes es su tigre de peluche, que cobra vida propia cada vez que están a solas. Bill Watterson dibujó y escribió él solo, sin ayudantes ni ghostwriters, todas las tiras de Calvin and Hobbes entre 1985 y 1995, y se negó de forma célebre a licenciar el merchandising que lo hubiera vuelto millonario varias veces. The Complete Calvin and Hobbes reúne en un solo set los diez años completos de la tira, incluidas las páginas dominicales a color en el tamaño en que Watterson insistió en publicarlas.
Por qué lo recomienda Paul Graham
Este título aparece en el relevamiento público de las recomendaciones de lectura de Paul Graham (goodbooks.io / kevinrooke.com), aunque sin una cita textual suya sobre el libro en particular. La conexión, de todos modos, no es difícil de trazar: Graham ha escrito extensamente sobre la importancia de trabajar en lo que a uno le interesa sin dejarse deformar por incentivos externos, y Watterson es quizás el ejemplo más puro de esa idea en el mundo del entretenimiento masivo: rechazó ofertas millonarias de merchandising porque diluían el arte de la tira, y se retiró en la cima en lugar de estirar el producto. Es el mismo tipo de integridad terca que Graham valora en los fundadores que admira.
De qué trata
La tira sigue el día a día de Calvin: sus batallas imaginarias como explorador espacial o detective duro, sus discusiones filosóficas con Hobbes sobre el sentido de la vida, sus conflictos con la maestra Srta. Wormwood y con la vecina Susie Derkins, y su relación —cálida, incondicional, nunca resuelta del todo sobre si Hobbes es “real”— con el tigre. Watterson combina gags de una viñeta con secuencias más largas y contemplativas, y nunca deja de tratar a sus lectores, incluidos los chicos, como gente capaz de pensar.
El dibujante que dijo que no
Lo que distingue a Watterson de casi cualquier otro creador de su escala es que renunció activamente a la expansión: sin muñecos, sin remeras, sin serie animada, pese a ofertas enormes. Sostenía que el merchandising traicionaba el ritmo y el tono de la tira, y que ceder ahí terminaría por vaciarla. Esa decisión, poco común en cualquier industria creativa, es en sí misma una lección sobre qué significa proteger el trabajo propio de las presiones que lo quieren convertir en otra cosa.
Para quién es
Para cualquiera, en serio: es una de las pocas obras que funcionan igual de bien para un chico de ocho años que para un adulto que relee las tiras filosóficas de Calvin y Hobbes bajo un árbol y las encuentra más profundas que antes. Ideal también para quien quiera ver de cerca qué significa el oficio de dibujar y escribir humor con una consistencia sostenida durante diez años.
Por ahora disponible solo en inglés; el enlace lleva a la edición de Andrews McMeel Publishing.