Las aventuras de Tom Sawyer
Mark Twain · 1876
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Antes de que Huck Finn se subiera a una balsa, Tom Sawyer ya andaba metiéndose en líos por el pueblo ficticio de St. Petersburg, Missouri. Pinta cercas por conveniencia propia, juega a ser pirata, presencia un crimen que no debería haber visto y termina perdido en una cueva con un tesoro de verdad. Es la novela con la que Mark Twain inventó buena parte de lo que hoy asociamos con la infancia estadounidense de río y verano eterno.
Por qué lo recomienda Richard Branson
Twain entra dos veces en la lista de 70 libros imprescindibles que Branson publicó en el blog de Virgin en abril de 2017: junto a Huckleberry Finn está su precuela, Tom Sawyer. Branson armó esa selección para el Día Mundial del Libro pensando explícitamente en cubrir “de libros infantiles a autobiografías”, y Tom Sawyer es justamente eso, un clásico infantil y juvenil con el que generaciones enteras aprendieron a leer aventuras. Hay además un guiño que le queda bien a un empresario como Branson: la escena más famosa del libro, donde Tom convence a otros chicos de pagarle por el privilegio de pintar la cerca que a él le tocaba pintar como castigo, es probablemente la primera lección de persuasión y venta de la literatura estadounidense.
De qué trata
La novela sigue los enredos de Tom junto a su amigo Huck Finn y su interés amoroso, Becky Thatcher: la cerca pintada, la fuga para “hacerse piratas” en una isla del río, el testimonio accidental de un asesinato cometido por el temido Injun Joe, y una búsqueda de tesoro que termina en una cueva laberíntica. Twain la escribió a partir de sus propios recuerdos de infancia en Hannibal, Missouri, y esa base autobiográfica se nota en el cariño con el que retrata cada travesura.
El primer truco de venta de la literatura americana
Esa escena de la cerca —convertir un castigo en algo tan deseable que los demás pagan por hacerlo— es un ejemplo perfecto de cómo cambiar el marco de una situación puede cambiar por completo su valor percibido. No hace falta ser lector de management para reconocer ahí una lección de negocios disfrazada de travesura de pueblo.
Para quién es
Ideal como puerta de entrada a Twain antes de Huckleberry Finn (es más liviana y menos densa temáticamente), para lectores jóvenes, y para cualquier adulto que quiera revisitar un clásico de aventuras de verano sin la carga moral más pesada de su secuela.
Edición en español: Las aventuras de Tom Sawyer, Alianza Editorial (traducción de Fernando Santos Fontenla).