Portfolios of the Poor: How the World's Poor Live on $2 a Day
Daryl Collins, Jonathan Morduch, Stuart Rutherford y Orlanda Ruthven · 2009
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¿Cómo hace una familia que vive con dos dólares por día para llegar a fin de mes, ahorrar para una emergencia o pagar la escuela de sus hijos? “Portfolios of the Poor” responde esa pregunta no con teoría, sino con algo mucho más contundente: un año entero de diarios financieros, casa por casa, en tres países distintos.
Por qué lo recomienda Mark Zuckerberg
El libro fue uno de los picks de “A Year of Books”, el club de lectura que Zuckerberg abrió en Facebook en enero de 2015 como resolución de año nuevo —un libro cada dos semanas, 23 en total, con foco en historia, ciencia, cultura y tecnología, y un efecto en ventas que la prensa comparó con el efecto Oprah. En este caso el interés venía de otro lado: entender de primera mano cómo maneja el dinero la parte más pobre del planeta, un tema central para alguien pensando en filantropía global e inclusión financiera a gran escala.
De qué trata
Daryl Collins, Jonathan Morduch, Stuart Rutherford y Orlanda Ruthven llevaron adelante un estudio poco común: durante un año, visitaron cada dos semanas a cientos de familias pobres en Bangladesh, India y Sudáfrica, y registraron centavo por centavo cada préstamo, ahorro, deuda informal o transacción que hacían. El hallazgo central desarma un prejuicio muy extendido: los pobres no son financieramente pasivos ni desorganizados. Al contrario, gestionan un “portafolio” activo y sofisticado de instrumentos informales —prestamistas, fondos rotativos entre vecinos, ahorro en especie— precisamente porque sus ingresos son tan irregulares que necesitan una ingeniería financiera constante para sobrevivir.
Ingresos irregulares, no falta de disciplina
La idea más disruptiva del libro es que el problema de la pobreza extrema no es la falta de ingresos totales a lo largo del año, sino su irregularidad: llegan en golpes impredecibles y hay que estirarlos. Eso cambia por completo el diseño de buenas soluciones: no alcanza con dar más dinero, hace falta dar herramientas financieras flexibles, algo que terminó influyendo en cómo se piensan hoy el microcrédito y la inclusión financiera.
Para quién es
Para quien le interese la economía del desarrollo, la filantropía o las finanzas inclusivas, y quiera datos de campo en vez de generalidades. Es un libro académico pero muy legible, con historias concretas de personas reales detrás de cada estadística.
Por ahora disponible solo en inglés; el enlace lleva a la edición de Princeton University Press.