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Uno, dos, tres... infinitoUno, dos, tres... infinito — George Gamow
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Uno, dos, tres... infinito

George Gamow · 1947

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Hay libros que no enseñan un tema: encienden una vocación. Uno, dos, tres… infinito, publicado por el físico ruso-estadounidense George Gamow en 1947, es uno de los grandes clásicos de la divulgación científica del siglo XX, con más de un centenar de ilustraciones hechas por el propio autor y un tono que mezcla rigor con genuina diversión intelectual.

Por qué lo recomienda Neil deGrasse Tyson

En 2020, respondiendo en Twitter a otro divulgador científico, Neil deGrasse Tyson escribió sobre este libro: “El libro más influyente en mi mente científica en formación”. No es un elogio menor viniendo de alguien que ha leído miles de libros de ciencia: Tyson lo señala como el punto de partida de su propia curiosidad, el libro que le mostró que la ciencia podía ser tan entretenida como cualquier otra forma de asombro.

De qué trata

Gamow organiza el libro en dos grandes bloques. El primero, “Jugando con números”, explora los números realmente grandes (¿cuántos átomos hay en el universo?), las paradojas del infinito de Cantor, y la topología de una manera accesible pero nunca simplista. El segundo, “Jugando con el espacio y el tiempo”, entra en relatividad, estructura atómica, genética molecular (con actualizaciones posteriores tras el descubrimiento del ADN) y cosmología. Gamow fue, además de excelente comunicador, un físico real que trabajó en la síntesis nuclear estelar y en el modelo del Big Bang, así que lo que explica no es una simplificación de segunda mano.

El don de explicar sin diluir

Lo distintivo de Gamow es que nunca sacrifica la sustancia por la claridad. Explica el número de Avogadro, la curvatura del espacio-tiempo o la doble hélice sin fórmulas intimidantes, pero tampoco sin trampas: el lector termina el libro entendiendo genuinamente los conceptos, no solo memorizando analogías. Es el mismo estándar que después adoptarían divulgadores como Carl Sagan o el propio Tyson.

Para quién es

Ideal para cualquiera que sienta curiosidad por la ciencia pero no tenga formación técnica previa, y en particular para quien está decidiendo si estudiar una carrera científica: es, literalmente, el libro que empujó a Tyson hacia la astrofísica. Algunas secciones sobre genética y física de partículas quedaron desactualizadas por el tiempo transcurrido desde 1947, pero el armazón conceptual —y el placer de la prosa de Gamow— se mantiene intacto.

Edición en español: Uno, dos, tres… infinito, RBA (traducción de Carlos E. Prelat).