Nueva Atlántida
Francis Bacon · 1627
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Casi cuatro siglos antes de que existieran las academias de ciencias modernas, Francis Bacon imaginó una isla donde el Estado financiaba la investigación científica de forma sistemática. Nueva Atlántida quedó inconclusa a su muerte y se publicó recién en 1627, pero su idea central —que el conocimiento científico organizado podía mejorar materialmente la vida humana— todavía sorprende por lo temprana que fue.
Por qué lo recomienda Peter Thiel
Thiel la incluyó entre sus lecturas favoritas explicando que le gusta un género particular: libros del pasado escritos sobre el futuro. Bacon describe una tierra utópica llamada Bensalem donde la gente vive mejor gracias a la ciencia, y el libro se enfoca en el deber del Estado hacia la investigación: sus proyecciones de ciencia patrocinada públicamente anticipan avances en medicina, cirugía, meteorología y maquinaria que tardarían siglos en llegar. Que todo esto esté escrito en 1627 es, para Thiel, parte de lo que lo hace notable.
De qué trata
Un barco europeo naufraga y llega a Bensalem, una isla utópica aislada del resto del mundo. Sus habitantes reciben a los náufragos con hospitalidad y les muestran el corazón de su sociedad: la Casa de Salomón, una institución dedicada íntegramente a la investigación científica y tecnológica, con laboratorios, observatorios y experimentos que Bacon describe con un detalle asombroso para la época. El texto es, en el fondo, un manifiesto disfrazado de relato de viajes.
La ciencia como proyecto de Estado
La idea que sostiene todo el libro es que el progreso no es un accidente ni un don individual, sino el resultado de organizar la investigación de manera colectiva y financiada. Bacon está proponiendo, en clave utópica, algo parecido a lo que siglos después serían las academias científicas nacionales y los laboratorios de investigación pública: la ciencia como infraestructura del Estado, no como pasatiempo de aficionados aislados.
Para quién es
Para lectores de filosofía política, historia de la ciencia y utopías clásicas, y para quien quiera ver cómo se imaginaba el futuro tecnológico cuatro siglos atrás.
Edición en español: Nueva Atlántida, Akal (traducción de Emilio García Estébanez).