Madame Bovary
Gustave Flaubert · 1857
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Hay novelas que un escritor admira y novelas que un escritor estudia como si fueran un manual secreto. Para Mario Vargas Llosa, Madame Bovary fue las dos cosas: la leyó, la releyó, y terminó escribiendo un libro entero solo para explicar por qué no podía dejar de pensar en ella.
Por qué lo recomienda Mario Vargas Llosa
Mario Vargas Llosa nombró a Madame Bovary entre sus diez libros favoritos de todos los tiempos en una entrevista a RPP, pero su relación con la novela va mucho más allá de esa mención: consideró a Flaubert uno de sus mentores literarios y le dedicó un ensayo completo, La orgía perpetua (1975), en el que analiza la novela casi línea por línea para desentrañar cómo Flaubert construyó, por primera vez en la historia de la literatura, un narrador que desaparece detrás de sus personajes. Para Vargas Llosa, esa lección técnica —la del autor invisible que igual controla cada palabra— fue una de las más determinantes de su formación como novelista.
De qué trata
Emma Bovary, esposa de un médico rural mediocre, se ahoga en la monotonía de la vida provinciana francesa. Criada con novelas románticas, espera una vida de pasión y lujo que la realidad se niega a darle. Busca esa vida en aventuras amorosas y en deudas que contrae para sostener un estilo de vida que no puede pagar, hasta que la distancia entre lo que soñó y lo que tiene la destruye.
El estilo indirecto libre
La gran innovación técnica de Flaubert es narrar por momentos desde muy cerca de la conciencia de Emma, sin decir explícitamente “ella pensaba”, de modo que el lector no siempre distingue si lo que lee es la voz del narrador o los pensamientos del personaje. Esa fusión —el llamado estilo indirecto libre— cambió para siempre la manera de contar historias y es una herramienta que Vargas Llosa usó él mismo en varias de sus novelas.
Para quién es
Para quien quiere entender, desde adentro, cómo se construye técnicamente una obra maestra. También para cualquiera que alguna vez sintió que la vida real le quedaba chica frente a lo que imaginó.
Edición en español: Madame Bovary, Austral (colección Austral Singular), traducción de Juan Bravo Castillo.