Macbeth
William Shakespeare · 1606
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Entre todas las obras de Shakespeare, esta es, según sus propias palabras, posiblemente la favorita de J.K. Rowling. No es casualidad: pocas tragedias condensan tan bien la ambición desmedida, la culpa que carcome y las consecuencias del poder mal habido, temas que también recorren buena parte de la literatura que Rowling admira y escribe.
Por qué lo recomienda J.K. Rowling
Rowling la nombra como posiblemente su obra de Shakespeare preferida, un dato que llama la atención viniendo de una autora tan asociada a la fantasía juvenil. Pero tiene sentido: esta es la tragedia más compacta y oscura del autor inglés, la que mejor retrata cómo una ambición desatada —alimentada por una profecía, por la manipulación y por la propia conciencia— puede destruir a quien la persigue. Es un estudio de personaje sobre el poder y la culpa que cualquier escritor interesado en villanos complejos termina estudiando tarde o temprano.
De qué trata
Macbeth, un noble escocés victorioso en batalla, se cruza con tres brujas que le profetizan que será rey. Empujado por la ambición propia y por su esposa, Lady Macbeth, asesina al rey Duncan para acelerar esa profecía. Lo que sigue es una espiral de paranoia, más crímenes para tapar los anteriores y una culpa que devora a los dos protagonistas hasta la locura. Es la tragedia más corta y más vertiginosa de Shakespeare: arranca con la ambición y no frena hasta la caída total de sus protagonistas.
La ambición como motor trágico
Lo que hace de esta obra un clásico universal es que no necesita villanos externos: el enemigo de Macbeth es él mismo, su propia sed de poder y la culpa que no lo deja en paz ni dormido (los sonambulismos de Lady Macbeth con las manos “manchadas de sangre” son una de las escenas más citadas del teatro occidental). Shakespeare muestra cómo el poder obtenido por medios ilegítimos corroe a quien lo ejerce, un tema que atraviesa buena parte de la ficción posterior, de la fantasía a la novela política.
Para quién es
Para lectores de teatro clásico, para quienes quieren entender por qué Shakespeare sigue siendo referencia obligada en la construcción de personajes ambiguos, y para cualquier fan de Rowling con curiosidad por saber cuál es su obra favorita del Bardo.
Edición en español: Macbeth, Penguin Clásicos (edición bilingüe).