Los Imperdibles
En defensa de la comidaEn defensa de la comida — Michael Pollan
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En defensa de la comida

Michael Pollan · 2008

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Hay una frase que resume todo el libro y que ya es casi un mantra: “Comé comida. No demasiada. Mayormente plantas.” Con esas siete palabras, Michael Pollan le declara la guerra a un siglo de ciencia de la nutrición mal aplicada y a una industria alimentaria que reemplazó la comida de verdad por productos que la imitan. En defensa de la comida es la contracara práctica de su libro anterior, El dilema del omnívoro: ahí Pollan explicaba de dónde viene lo que comemos; acá te dice, sin vueltas, qué hacer con esa información.

Por qué lo recomienda Richard Branson

Este libro apareció en la lista de “70 must-read books” que Richard Branson publicó en el blog de Virgin (virgin.com) en abril de 2017. Branson es un lector compulsivo que recomienda libros de las áreas más diversas —negocios, historia, ciencia, memorias— porque sostiene que la lectura es la inversión más barata que existe para entender el mundo y tomar mejores decisiones. Que un libro sobre alimentación entre en la lista de un empresario tiene sentido: Branson repite en varias entrevistas que cuidar el cuerpo (comida, descanso, ejercicio) es parte del mismo sistema que sostiene la energía para liderar una empresa.

De qué trata

Pollan hace un repaso demoledor de cómo, en las últimas décadas, la ciencia de la nutrición fragmentó la comida en nutrientes aislados (grasas, carbohidratos, antioxidantes) y cómo la industria alimentaria aprovechó esa lógica para vendernos productos ultraprocesados disfrazados de “saludables”. El resultado, dice, es una población que como nunca se preocupó tanto por comer bien y nunca estuvo tan enferma de las dolencias asociadas a la dieta occidental.

El nutricionismo como trampa

El concepto central del libro es lo que Pollan llama “nutricionismo”: la idea de que un alimento es la suma de sus nutrientes y nada más. Esa mirada reduccionista, argumenta, es la que permite que un cereal con azúcar se venda como “fuente de fibra”. Su respuesta no es una dieta más: es un puñado de reglas de sentido común, como no comer nada que tu bisabuela no reconocería como comida.

Para quién es

Para quien está cansado de dietas contradictorias y quiere una mirada de fondo sobre por qué comemos como comemos. Para quienes les interesa la ciencia aplicada a la vida cotidiana, sin tecnicismos. Se lee rápido y cambia hábitos de supermercado desde el primer capítulo.

Por ahora no confirmamos una edición en español disponible en Amazon; el enlace lleva a la edición original en inglés de Penguin Press.