Drunk Tank Pink
Adam Alter · 2013
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Adam Alter, psicólogo y profesor de marketing en la Stern School of Business de NYU, arrancó su carrera de escritor con un libro que parte de una anécdota casi absurda: existen celdas de detención pintadas de un rosa específico, apodado “rosa calmante”, porque se descubrió que ese color reduce la agresividad de los detenidos en los primeros minutos de encierro. De ahí sale el título, y de ahí también el proyecto entero del libro: mostrar cuántas decisiones que creemos “nuestras” están en realidad dictadas por el entorno.
Por qué lo recomienda Malcolm Gladwell
En la sección “By the Book” del New York Times, en octubre de 2013, le preguntaron a Gladwell cuál había sido el mejor libro de ciencia que había leído, y contestó: “El mejor libro de ciencia que leí fue ‘Drunk Tank Pink’ de Adam Alter, que es una mirada realmente provocadora sobre cuánto de nuestro comportamiento está determinado por el contexto” (traducción de la cita original: “The best science book I read was Adam Alter’s ‘Drunk Tank Pink,’ which is a really provocative look at how much our behavior is contextually determined.”). Es una recomendación que encaja con la obsesión de Gladwell por lo contextual, la misma lógica que atraviesa El punto de quiebre.
De qué trata
Alter organiza el libro en torno a las “fuerzas invisibles” que van desde lo físico —colores, temperaturas, nombres propios, el clima— hasta lo simbólico, y muestra con estudios concretos cómo cada una empuja el comportamiento humano en direcciones medibles. Por qué los estudiantes con nombres que empiezan con “A” tienden a sacar mejores notas que los que empiezan con “C”. Por qué los uniformes rojos en el deporte se asocian con más victorias. Por qué el mismo texto genera niveles de confianza distintos según la tipografía en la que está escrito. El hilo conductor es siempre el mismo: subestimamos sistemáticamente cuánto nos maneja el contexto y sobrestimamos cuánto decidimos “desde adentro”.
La ilusión del libre albedrío cotidiano
La idea más incómoda del libro es que buena parte de lo que llamamos personalidad o criterio propio es, en realidad, una respuesta automática a estímulos que ni siquiera registramos. Alter no dice que no tengamos agencia, pero sí que esa agencia opera dentro de un margen mucho más angosto —y mucho más manipulable— de lo que nos gusta creer.
Para quién es
Para quien disfrutó El punto de quiebre o Pensar rápido, pensar despacio y quiere seguir tirando del hilo de la psicología del comportamiento. También para publicistas, diseñadores y cualquiera que trabaje armando entornos —físicos o digitales— pensados para influir en decisiones.
Por ahora disponible solo en inglés; el enlace lleva a la edición de Penguin Books.